Argentina comienza a mostrar señales cada vez más nítidas de acople al rally reflacionario global que domina el escenario financiero internacional. En un contexto de fuerte apetito por riesgo y con mercados emergentes operando con notable firmeza y en clara overperformance sobre el S&P en este incipiente 2026, el país empieza a ser leído nuevamente como parte del set de oportunidades que ofrece el universo EM (emergentes), y no como una anomalía crónica condenada a la irrelevancia financiera. El telón de fondo no podría ser más favorable. La dinámica global sigue marcada por una abundante liquidez, una inflación internacional relativamente contenida y una narrativa claramente reflacionaria que continúa empujando flujos hacia activos de riesgo mientras se exacerba la licuación de las monedas papel. En ese marco, los emergentes se benefician de manera directa, y Argentina, por primera vez en mucho tiempo, comienza a exhibir comportamientos macroeconómicos que permiten aprovecha...