Bajo este modelo libertario, los argentinos comienzan a beneficiarse de una mayor libertad económica, cada vez más lejos del populismo, ese mismo que condenó a la Argentina a la pobreza. El colapso de las industrias prebendarias no constituye un síntoma de fracaso del modelo libertario, sino exactamente lo contrario: es una consecuencia lógica de su funcionamiento. Las actividades ineficientes tenderán a desaparecer y el capital se irá reasignando hacia sectores genuinamente rentables y competitivos, como la energía, la minería, la agricultura y toda aquella industria con la capacidad de operar eficientemente y sin rentas extraordinarias. El país de pagar diez veces el costo internacional se evapora rápidamente, y con él la renta diferencial de los amigos del poder de turno. El 2026 promete ser un año formidable para la economía argentina, y el Merval aún no lo tiene incorporado en precios. En este marco conviene recordar el principio básico de la prosperidad de las naciones: el Estado...