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Colapsa el Merval: se terminó el bull market de la Argentina

Esta es la historieta que un mayoritario sector del periodismo quiere instaurar en la desinformada cabecita de doña Rosa, esa que mira la TV a la noche y se cree todo lo que escucha. Después de un muy bueno pero a la vez efímero inicio de año, el Merval ha sido triturado en este 2025 y si bien Argentina no es un país emergente, me voy a permitir comparar el rendimiento del mercado accionario argentino versus algunos primos hermanos. Al cierre del viernes pasado, en lo que va del 2025 el Merval en dólares exhibe un retorno negativo de -13.46%, mientras que el retorno de nuestros vecinos es el siguiente: Méjico +10.06%, Brasil +10.26%, Chile +18.89% y China +21.42%. Desde los máximos alcanzados en la era libertaria éstos son los retornos de los principales ADRs argentinos: YPF -27%, GGAL -20%, VIST -23%, por citar algunos y para reflejar la tremenda piña que se comieron las acciones argentinas en este último mes y medio. También, el QQQ (ETF que replica al Nasdaq) exhibe un retorno para el 2025 de -3.80%, mientras que el EWG (ETF que replica acciones alemanas) tiene un retorno de +21.97% y el FXI (ETF que replica acciones chinas) hace lo propio con +21.42%. Desde sus máximos recientes, éstos son los retornos de las siete tecnológicas grandes de Estados Unidos: TSLA:-45%, AAPL: -7%, MSFT: -16%, GOOG:-15%, AMZN:-18%, META:-15%, NVDA:-26%.

Entonces, viendo lo que acontece en el Merval versus emergentes y en Estados Unidos versus Alemania, resulta evidente que el mercado decidió vender “todo lo que estaba caro” y comprar “todo lo que estaba barato”, más allá de las tonteras que inventen los piratas de Wall Street para justificar las rotaciones, como lo hacen siempre. Es muy violenta y elocuente la rotación desde Estados Unidos hacia Alemania y China. Un acuerdo con el FMI que se hace demorar, una elección que se nos viene encima y un presidente norteamericano con ganas de romper algunas cosas formaron un combo muy negativo para el Merval y quizá debamos esperar hasta pasadas las elecciones para que el mercado accionario argentino intente recuperar el glamour del 2024. Los fundamentos de la dinámica instaurada por este gobierno libertario siguen intactos, son de los mejores en el espectro de emergentes y bajo ninguna circunstancia aparente debiera sugerir el fin del bull market, pero cuando los muñecos de Wall Street deciden vender, venden y listo.

Desde el 20 de febrero de este año, se viene produciendo una fortísima rotación en contra de acciones norteamericanas y en favor del mercado accionario alemán y chino. Para un mercado norteamericano que había alcanzado máximos históricos de golpe, Wall Street comienza a descontar un escenario potencial de severa desaceleración económica. Esta realidad puede explicarse por varios factores. En primer lugar, la administración demócrata anterior mostraba datos de empleo demasiado buenos como para ser totalmente creíbles. En segundo lugar, el achique de empleo público a cargo de DOGE está generando un salto sustancial en los recortes de empleo público. En este contexto, un consenso “perverso” se comienza a formar respecto a que a esta administración republicana le convendría primero “enfriar intencionalmente” a su economía para rebotar fuertemente después, tal como lo hizo Reagan en su momento.

Podría incluso gestarse una especie de enfriamiento “endógeno” de la economía norteamericana con el principal objetivo de calmar a la curva de tasas de interés de Estados Unidos. La razón es que rolear deuda a estos niveles de tasa la torna cada vez más en impagable. Por lo tanto y muy perversamente, la debilidad económica podría ser un “aliado” de esta administración republicana para calmar tasas y refinanciar deuda en su primera mitad de ciclo. Este enfriamiento económico tiene límites porque las recesiones nunca se llevan bien con ningún presidente al mando. La negatividad de los índices de Estados Unidos, genera un círculo de desaceleración en donde los efectos riquezas negativos comienzan también a afectar la dinámica del consumidor norteamericano.

Es importante tener en cuenta que la economía norteamericana ahorra muchísimo en activos financieros. Tenemos entonces, un escenario de desaceleración endógena cuyo principal objetivo es calmar la curva de tasas de interés y cuyo costo es negativizar “por un rato” a los índices. El mercado de acciones norteamericano sigue underperformeando tanto contra mercados emergentes como Europa, la rotación es vender Estados Unidos vs comprar Europa y Emergentes. En este último caso, resulta muy relevante la reacción que el mercado viene teniendo con el mega paquete fiscal anunciado por Alemania. Esto generó una fuerte ruptura en bonos soberanos alemanes y a la vez, un fuerte rally en el mercado de acciones de dicho país. El mercado entiende que todo sigue apuntando a lo mismo: más gasto, mayor keynesianismo, mayor endeudamiento, y por lo tanto, mayor licuación nominal. Lo irónico de todo esto es que el descontrol fiscal del “G10” obliga a la compra de activos de riesgo, a la reflación y por lo tanto, a su rally: el descontrol termina siendo bullish. Atenta doña Rosa, no crea en todo lo que le chamullan por la TV.


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