Pensar la economía argentina de cara a 2030 usando como única referencia lo ocurrido desde 1945 es un error de enfoque. El ciclo que se abre es de naturaleza distinta: no se trata de una nueva versión del pasado, sino de un cambio en la arquitectura productiva. El proceso en marcha apunta a desarmar el esquema previo basado en un mercado interno débil, cerrado y subsidiado y reemplazarlo por una estructura con fuerte sesgo exportador, en la que el mundo pasa a ser el cliente central. Entonces, de un pequeño mercado local como cliente pasaremos a un enorme mercado internacional virtualmente sin límites con notables impactos en la generación de empleo cuando los ingresos por exportación derramen en la dinámica de la economía local. La transición implica dejar atrás un modelo ineficiente, sostenido por protecciones artificiales, para migrar hacia uno en el que la competitividad es la condición sobresaliente. En este sentido, el programa libertario no busca “exterminar” industrias, sino re...
La Fed, en su última reunión, reforzó su sesgo acomodaticio con un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de referencia y la confirmación del fin del programa de ajuste cuantitativo (QT). Ambos anuncios estaban completamente descontados, pero su importancia radica en el mensaje subyacente: el banco central mantiene un compromiso explícito con un marco de tasas bajas y con un límite operativo en ambos extremos de la curva. Para el equity, esta combinación vuelve a garantizar un piso sólido, y para los carry traders globales, otro período de rendimiento asegurado con volatilidad acotada. Con tasas e inflación comportándose de manera relativamente contenida, el mercado encuentra nuevamente espacio para acelerar el FOMO que había sido temporalmente interrumpido. La estabilidad de la curva de yields, tanto en el tramo corto como en el largo, continúa siendo uno de los factores más importantes del año: sin shocks inesperados en la macro estadounidense, los flujos globales reafirman la prefe...