América Latina atraviesa un formidable proceso de reconfiguración política que excede largamente el plano electoral. El avance sostenido de fuerzas de derecha y liberales en la región es la manifestación política de un fenómeno más profundo: el agotamiento económico y financiero de los modelos populistas, estatistas y cerrados, que dominaron las últimas dos décadas. Este giro regional se inscribe, a su vez, en un reordenamiento más amplio del sistema geopolítico global, con implicancias directas sobre flujos de capital, riesgo soberano y valuación de activos, aspectos todos, muy relevantes para la coyuntura actual de esta Argentina libertaria. El mundo está siendo reformateado a una velocidad brutal de la mano de un presidente norteamericano con una convicción no vista en este siglo. La competencia por la hegemonía tecnológica, energética y financiera, junto con la redefinición de alianzas estratégicas, está alterando de manera estructural el marco en el que se toman decisiones de in...
Pensar la economía argentina de cara a 2030 usando como única referencia lo ocurrido desde 1945 es un error de enfoque. El ciclo que se abre es de naturaleza distinta: no se trata de una nueva versión del pasado, sino de un cambio en la arquitectura productiva. El proceso en marcha apunta a desarmar el esquema previo basado en un mercado interno débil, cerrado y subsidiado y reemplazarlo por una estructura con fuerte sesgo exportador, en la que el mundo pasa a ser el cliente central. Entonces, de un pequeño mercado local como cliente pasaremos a un enorme mercado internacional virtualmente sin límites con notables impactos en la generación de empleo cuando los ingresos por exportación derramen en la dinámica de la economía local. La transición implica dejar atrás un modelo ineficiente, sostenido por protecciones artificiales, para migrar hacia uno en el que la competitividad es la condición sobresaliente. En este sentido, el programa libertario no busca “exterminar” industrias, sino re...